×

Al diablo con el INE

2019-11-24 08:39:38 | El Pionero

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

Todos los partidos y actores políticos están obligados a frenar el debilitamiento de la autoridad electoral que, además de reducir su autonomía financiera, podría verse aún más vulnerada con la iniciativa de reforma pendiente.


    

Cuando aún pesa en su contra la imagen del aplauso frente al caos de la tribuna del Senado, Ricardo Monreal ofreció a la oposición un consejo que resulta urgente para todos.

“Mandar al diablo las instituciones no es una decisión correcta”. Así lo declaró este martes el coordinador de la bancada de Morena. 

El consejo de Monreal estaba destinado a los gobernadores y alcaldes del PAN que, a una semana de la controvertida elección de la presidenta de la Comisón Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra, anunciaron que no acatarán sus recomendaciones.

El llamado buscaba ponerse en sintonía con la crítica del Presidente de la República a los amagos panistas.

La intención de Monreal sin embargo quedó empañada por lo que pareció un lapsus, un acto fallido, un tropiezo verbal: el de descalificar una de las frases más icónicas del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien molesto por el aval del Tribunal Electoral a la elección de 2006 que él consideraba un fraude, soltó entonces la advertencia de “¡Al diablo con las instituciones!”.

Pero la proscripción del coordinador parlamentario al desacato de los llamados institucionales no sólo revivió las palabras de hace trece años, sino también el rechazo del actual gobierno a la recomendación que, en junio, le hizo la CNDH por el desmantelamiento de las estancias infantiles.

De manera que la oposición respondió a Monreal que ese consejo de “no mandar al diablo a las instituciones” debía aplicarse en Palacio Nacional.

Lo cierto es que el parafraseo de la cita presidencial resultó desafortunado, al darse en un momento en que más reclamos se le hacen a la 4T por debilitar el entramado institucional del Estado mexicano, incluido el de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas por el caso CNDH.

Son reclamos que el gobierno y sus legisladores ningunean como pataleos de quienes se resisten al cambio de régimen.

Mientras sus críticos alertan que la prometida transformación se limita al descabezamiento de estructuras que son resultado de una historia social.

Un ejemplo de ese descabezamiento se expuso en el Congreso con la reciente desaparición del Seguro Popular que, según las promesas gubernamentales, pronto será sustituido por el Instituto Nacional para el Bienestar (Insabi).

Es un proceso que ayer se profundizó con la aprobación del Presupuesto de Egresos para el 2020, el cual dio por enterrados programas de respaldo a productores agrícolas y el Prospera –antes Oportunidades y Progresa—que, como lo alertó la diputada del PRI Dulce María Sauri, tira a la basura un esfuerzo institucional de 22 años que armó la mayor red de salud preventiva. 

Y si bien la oposición no tenía posibilidades de revertir el reparto del dinero público, aprobado con el voto de Morena, PT, PES y PVEM, sí prendió la alarma de los riesgos que conlleva el recorte presupuestal al Instituto Nacional Electoral (INE) que perdió mil 71 millones de pesos con respecto a los recursos ejercidos este año.

Una alarma que en los próximos días obligará a todos los partidos y actores políticos a frenar el debilitamiento de la autoridad electoral que, además de reducir su autonomía financiera, podría verse aún más vulnerada con la iniciativa de reforma que Morena tiene pendiente en la Cámara de Diputados.

Si bien es una propuesta sólo acompañada por el PES, la estrategia de ahorcamiento al INE está en marcha y trasciende la legislación propuesta que podría hacernos retroceder tres décadas, al destruir la autonomía y profesionalización del Instituto. 

Las sirenas están prendidas entre gobernadores, empresarios, organizaciones civiles, legisladores, consejeros del Instituto Nacional Electoral, ante los intentos de infiltración gubernamental, el abierto golpeteo del presidente Andrés Manuel López Obrador y la red amlover con granjas de bots incluidas.

No es gratuito que este miércoles 20 de noviembre, horas antes del tijeretazo presupuestal, representantes de la oposición en el Consejo General del INE se dijeron listos para defenderlo.

 “Lorenzo (Córdova), sabes que vienen por ti, por tu cargo. Les estorbas, porque no te pueden controlar, porque representas una autonomía que también les resulta incómoda (…) estás convocado a luchar, a levantar la voz sobre la infamia, estás obligado, pero no solo”, le dijo al presidente del Instituto Nacional Electoral el representante del PAN, Víctor Hugo Sondón.

Y es que la Cuarta Transformación ha decidido desperdiciar sus energías en mandar al diablo a la institución que arbitró su triunfo, sin comprender que la estigmatización del Instituto Nacional Electoral es ir en contra de la democracia construida por todos.

Y al desconocer que ese es un patrimonio de miles, los morenistas no logran dimensionar que el consejo de Monreal también será necesario para las pulsiones depredadoras de la 4T.  

Ivonne Melgar/Retrovisor

 

 

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

¿Quién hizo el milagro?

2020-03-29 21:50:38 | El Pionero

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn

La semana cerró con un sorpresivo mensaje nocturno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Con un fondo negro que hacía más dramático el momento, pedía lo que durante semanas evitó decir: “Lo que queremos es que se retiren todos, que estén en sus casas con sus familias”. “Podemos seguir desplazándonos para lo fundamental, no salir a la calle si no hay algo verdaderamente necesario que nos obligue a salir, lo mejor es quedarnos, vamos a aguantar”.


    

[% orquidea_tag %]¿Qué fue lo que hizo que el mandatario cambiara de opinión tan radicalmente sobre la estrategia a seguir contra la COVID-19? Tan sólo el 25 de marzo —cuando ya se había declarado que México pasaba a la fase 2— dijo en su mañanera: “Yo les diría ¿por qué no ir (a las fondas)? Si no está prohibido”.

En ese “mensaje especial al pueblo de México” comentó que le mostraron una gráfica donde le explicaban que si la gente no se cuidaba se iban a disparar los casos de infección y se iban a saturar los hospitales. ¿Le tenían escondida esa gráfica?, ¿apenas la vio?, ¿le pasó como a los hombres que les ponen el cuerno y son los últimos en enterarse? Porque ésa fue precisamente la lógica que utilizaron especialistas y académicos para pedirle —desde hace varias semanas— acciones más contundentes para achatar la curva del contagio.

Pero si la gráfica fue sólo el pretexto ¿qué supo el Presidente que lo obligó a cambiar de rumbo? ¿Por qué decidió que ya no era tan importante la economía?

Durante semanas él y el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell señalaron que no pararían para no afectar la economía. El viernes, en cambio, el Presidente dijo: “estoy pidiendo para el sector privado, a las empresas, yo sé que esto va a significar gastos, pero podemos perder más si no prevenimos, se nos puede caer más la economía”.

¿A qué funcionario o persona cercana se le debe colgar el milagro de la decisión presidencial? ¿El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, le habló de la crisis que viene con o sin personas en la calle? ¿López-Gatell finalmente se atrevió a explicarle que el 19 de abril el país no volverá a la normalidad?

¿Fueron las encuestas de aprobación que señalan que la línea de aprobación y desaprobación se juntaron y que la mayoría de la gente no aprueba el manejo que ha hecho de la contingencia?

¿Fue acaso la reducción de la agencia Standard and Poor’s a la calificación crediticia de México y de Pemex, y el ajuste que hizo JPMorgan a su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para situarlo en una contracción de siete por ciento para este año ante el efecto del coronavirus?

¿Fue la carta que enviaron exsecretarios de Salud, académicos, investigadores y comunicadores  en la que le exigieron al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador hacer más pruebas, suspender actividades masivas, cerrar espacios de convivencia pública y asignar recursos a instituciones de salud?

¿Fue la videoconferencia que tuvo con los líderes del G-20 en la que nadie —sólo él— habló de la familia, sino de la urgente necesidad de inyectar recursos para contrarrestar los impactos social, económico y financiero de la pandemia?

¿Fueron las manifestaciones de los médicos y enfermeras que salen a la calle pidiendo desesperamos equipamiento y protocolos para combatir la pandemia? ¿Fue el mensaje de Thalía?

Como dirían los clásicos: haiga sido como haiga sido, finalmente el Ejecutivo entendió que los mexicanos son especiales, pero no marcianos. Ojalá el cálculo político con el que estuvo actuando el mandatario no se traduzca en una crisis sanitaria, económica y social más fuerte de lo que debió ser.

Vianey Esquinca/La inmaculada percepción

 

Facebook Twitter Pinterest Google Reddit LinkedIn