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La esperanza de la Vacuna

2020-06-28 13:36:30 | El Pionero

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Hace seis meses que el mundo cambió, con la llegada de una enfermedad extraña. El 31 de diciembre de 2019, China reportó 27 casos de neumonía desconocida en Wuhan, provincia de Hubei. Una semana después fue identificado el nuevo coronavirus y nombrado SARS-CoV-2. El virus se empezó a propagar rápidamente en China, para finales de enero del 2020 éste ya había llegado América. El mundo empezó a colapsar y entrar en estado de emergencia con la propagación del Covid-19, el cual comenzó a causar la muerte en los seres humanos. Luego, el número de contagios y de defunciones aumento rápidamente.


    

A consecuencia de estos acontecimientos y la incertidumbre de no conocer el virus y no contar con medicamentos para combatirlo, se desató el caos en el mundo preocupando a la población en general y aún más al personal médico. En enero diversos laboratorios farmacéuticos de todo el mundo comenzaron una carrera contra reloj con la misión de desarrollar vacunas que frenen la pandemia del coronavirus o fármacos que reduzca su mortalidad. Las farmacéuticas realizaron la estimación  que entre 12 y 18 meses se podrá aplicar una vacuna que garantiza la seguridad de la salud. Para que una vacuna sea 100% segura debe de pasar por diferentes fases, la fase clínica (prueba en animales), después se pasa a las pruebas en humanos. Dentro de este proceso, se distinguen cuatro fases. Hasta el momento están en marcha el desarrollo de 136 vacunas, de las cuales diez ya son candidatas para evaluación clínica de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

En la ciudad de Chihuahua la Universidad Autónoma de Chihuahua a través del laboratorio Patogenia Biomédica y Molecular (PABIOM)  de la Facultad de Medicina y Ciencias Biomédicas (FMyCB) están colaborando en la realización de pruebas diagnósticas del Covid-19 en tiempo real. Con el objetivo de apoyar a la Secretaría de la Salud a salvar el mayor número de vidas ante la pandemia, en el laboratorio se efectúan pruebas de pacientes para diagnosticar si están infectados del Covid-19. De esta manera benefician a la ciudadanía para que los resultados sean más rápidos y así, prevenir a los pacientes para tomar las medidas adecuadas. 

Hasta el momento están en marcha el desarrollo de 136 vacunas, de las cuales diez ya son candidatas para evaluación clínica de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos datos dan un panorama prometedor para la humanidad, regresando la esperanza de tener una vida similar a la que se tenía, sin durar sumergidos de por vida en la nueva realidad. Quienes se perfilan con la esperanza más prometedora para el desarrollo de la vacuna  son la empresa Moderna y la Universidad de Oxford en Reino Unido. Moderna Inc. desarrolló la vacuna contra el covid-19 llamada mARN-1273, la cual al pasar las diferentes fases arrojó resultados favorables. Hoy se prevé que  la fase tres de la vacuna comenzará en julio, realizando la prueba en 30,000 personas. Por otro lado se encuentra la vacuna ChAdox1nCov-19 desarrollada por la Universidad de Oxford, la cual comenzó la fase tres, realizando pruebas en Sudáfrica y Brasil. Así lo anuncio Sudáfrica este martes, que serán parte del ensayo de la vacuna ChAox1nCov-19 que se aplicara a 2,000 personas. De la misma manera anunció a través de un comunicado el país de Brasil.

Expertos internacionales advierten que si la vacuna resulta eficaz, se distribuirá a nivel mundial en el 2021. La mayoría de las personas se preguntan ¿Cuál será el costo con el que se comercializará la vacuna? Los gobiernos del mundo están hablando de realizar la campaña de vacunación de una forma gratuita, para que toda la población tenga acceso a esta joya tan preciada. Cabe mencionar, que existe la esperanza de frenar esta pandemia y tener la oportunidad de cambiar el mundo aprendiendo de las experiencias que ha dejado esta pandemia, ya que no únicamente ha afectado en la salud, si no también en lo económico y personal.

Por Lupita Chávez

 

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Farmacéuticas: la corrupción nunca combatida

2020-08-01 16:03:10 | El Pionero

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Empresarios, especialistas y la oposición advierten que el problema se agudizará en las bodegas de los hospitales, mientras los negocios opacos que el gobierno prometió combatir pasarán a nuevas manos.


    

La aprobación de la reforma a la Ley de Adquisiciones del Sector Público en el Congreso es un capítulo más de una trama que ilustra la épica política de un gobierno que, afanado en atacar la plaga de la corrupción, lleva 20 meses de erráticas fumigaciones.

Es una historia que retrata la prisa y el voluntarismo con el que se ha pretendido resolver el heredado problema del abasto de medicamentos que, con cada presunta solución mágica, se ha ido agravando.

Frente al desastre profundizado en el inicio del sexenio, cuando la oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, Raquel Buenrostro, prometió compras consolidadas, ahora se anuncia el fin del monopolio de las farmacéuticas que, se asegura, venían saboteando al gobierno.

Esa retórica promete, una vez más, la solución definitiva del desabasto, gracias a las adquisiciones, a mejores precios y mayor calidad, de los insumos de salud en el extranjero, con el apoyo de Naciones Unidas, OPS y OMS.

Empresarios, especialistas y la oposición advierten que el problema se agudizará en las bodegas de los hospitales, mientras los negocios opacos que el gobierno prometió combatir pasarán a nuevas manos.

“Sin haber explicado razones claras, el Presidente ha desatado una persecución contra la industria farmacéutica, con un ánimo de venganza que multiplicará el tema del desabasto”, advirtió el diputado Antonio Ortega Martínez (PRD).

Entre ambos escenarios, el de la victoria de cambio de régimen que sometió a los neoliberales y el de la escasez que vendrá, se encuentra el estratega Presidente que no quita el dedo del renglón: quiere comprar bueno y barato, que los empresarios le entren a la austeridad de sus ganancias.

Pero sin pruebas ni investigaciones que castiguen penal y administrativamente a los corruptos, López Obrador quiere poner de rodillas a un sector que igual agrupa a cinco distribuidoras millonarias que se repartían a su gusto el mercado, que a 250 laboratorios con 100 mil trabajadores, pasando por inversionistas serios y políticos sin escrúpulos que cabildeaban adjudicaciones para IMSS, ISSSTE y gobiernos estatales, quedándose con su respectiva comisión.

Y en la espera de que ese sector se rinda, se le ofreció una salida. La formuló el diputado Oscar González Yañez (PT), presidente de la Comisión de Transparencia y Anticorrupción, que al vapor aprobó el dictamen de la reforma: “Esta también es una oportunidad para que los empresarios de la industria farmacéutica se pongan a tono a lo que pueden vender dentro de nuestro país”.

Y para esta tarea, el Presidente creará una distribuidora estatal de medicinas a cargo de David León, coordinador de Protección Civil, el hombre de las confianzas del senador Manuel Velasco, quien lo envió desde Chiapas cuando era gobernador para apoyar al presidenciable de Morena en la logística de su campaña, el mismo que fue responsable de las relaciones públicas del PVEM en tiempos del Pacto por México. 

Es un encargo monumental, similar al que Juan Ramón de la Fuente y José Narro Robles consiguieron en la Secretaría de Salud, durante el sexenio de Zedillo al impulsar el mercado de medicamentos genéricos.

Pero López Obrador opta por un cuadro administrativo, después de que en esta aún infructuosa batalla por las medicinas baratas, quedaron en el camino funcionarios que no pudieron con el tema: Germán Martínez, quien renunció a la dirección del IMSS por el austericidio; y el exsecretario Carlos Urzúa, quien huyó, entre otras cosas, del voluntarismo y del hacha presupuestal de la ahora titular del SAT.

Paradójicamente, hubo otro entusiasta de la limpia de la industria que acabó enredado en sus negocios de medicinas: Carlos Lomelí Bolaños, el exdelegado gubernamental en Jalisco, señalado por Mexicanos contra la Corrupción por sus enjuagues con el sector público.

Resulta explicable que el Presidente no recurra a José Alonso Novelo Baeza, titular de la Cofepris, la instancia que en vez de construir un plan para eliminar a las distribuidoras mafiosas y negociar con los laboratorios nuevos convenios, le cerró las puertas durante año y medio a 90 innovaciones farmacéuticas.

Certero en su diagnóstico sobre la voracidad monopólica, López Obrador puso el tema sobre la mesa desde el primer encuentro con su antecesor, Enrique Peña Nieto.

Sin atinarle nunca al tratamiento, el gobierno fue a la India, dispensó certificados de buena calidad, trajo batas chinitas que se rompían como kleenex, comparó la delicada distribución de medicinas con litros de Coca-Cola, filtró el nombre del priista Roberto Madrazo como representante de los políticos voraces…

 

Pero la plaga siguió ahí. Y a falta de fumigadores y venenos efectivos, ahora el gobierno quiere quemar el bosque.

Quizá es una mala metáfora.

También podría tratarse de una peligrosa forma de gobernar.

Por Ivonne Melgar/Retrovisor

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