Aumenta tensión por Mubarak y comicios
El ex presidente egipcio Hosni Mubarak se encuentra en estado de coma y los resultados de las elecciones aún no se conocen
EL CAIRO, 21 de junio.– El ex presidente egipcio Hosni Mubarak se encontraba ayer en estado de coma, en medio de tensiones en el país en torno al próximo jefe del Estado, tras una elección cuyo resultado es aún incierto, y entre intentos de los militares para reafirmar su poder.
El anuncio del resultado de las primeras elecciones presidenciales en Egipto desde la caída en febrero de 2011 de Mubarak, inicialmente previsto para hoy, fue postergado a una fecha sin precisar, indicó la agencia MENA.
Según la agencia, “la Comisión Electoral, dirigida por el juez Faruk Sultán (...) decidió aplazar el anuncio de los resultados de la segunda vuelta”, disputada el 16 y 17 de junio entre el último primer ministro de Mubarak, el general Ahmad Shafiq, y Mohamed Mursi, de la cofradía de los Hermanos Musulmanes. Ambos proclamaron su victoria.
Los egipcios esperan los resultados en un ambiente de gran tensión política, sobre todo entre los Hermanos Musulmanes y el ejército en el poder, que se arrogó amplias prerrogativas.
Mubarak que el martes en la noche fue llevado desde una prisión al hospital militar del sur de El Cairo, se encuentra en coma y tuvo que ser colocado bajo asistencia respiratoria, indicaron fuentes militares y médicas.
“No está clínicamente muerto” como lo había anunciado antes la agencia oficial MENA, declaró una fuente médica. “Los médicos tratan de reanimarlo y fue puesto bajo asistencia respiratoria”, según esta fuente.
La televisión estatal indicó durante la noche que “pronto” sería difundido un comunicado oficial sobre la salud de Mubarak, pero hasta el cierre de esta edición aún no había sido publicado.
Anteriormente, Mubarak fue trasladado de un sector con instalaciones médicas en la prisión de Tora, al sur de El Cairo, hacia el hospital militar de Maadi, luego de un ataque cerebral, según MENA.
Numerosos egipcios, en tanto, sospechan que el asunto sea usado para suscitar la compasión hacia el ex dirigente y así propiciarle un tratamiento favorecido. Otros, sin embargo, consideran que el ex presidente es un escombro del pasado.
“Mubarak es el pasado para nosotros. Debemos mirar hacia adelante, porque hay numerosos desafíos que superar”, dijo un joven islamista.
La salud de Mubarak habría comenzado a deteriorarse después de ser encarcelado. Fuentes de la seguridad dieron cuenta de una depresión aguda, de dificultades para respirar e hipertensión.
Su familia había solicitado su traslado a un hospital como era el caso antes de que el 2 de junio fuera condenado a cadena perpetua por la muerte de manifestantes durante la revuelta de enero y febrero de 2011.
Un grupo de jueces independientes, dirigido por el ex presidente de la Unión de Jueces, Zakaria Abdel Aziz, que supervisó las operaciones de voto, atribuyó la victoria a Mursi.
El próximo Presidente, sea quien sea, estará lejos de tener el poder absoluto que ostentó Mubarak durante tres décadas.



